Marcelo Lippi, actual seleccionador nacional de Italia, afirma que no entrenará más clubes cuando termine su etapa con la azzurra. Su ciclo acabaría, al menos eso sería lo normal, en el Mundial de Sudáfrica, y después... Después podrá recibir importantes ofertas de selecciones apetecibles que hayan tenido malos resultados en la competición. Algo parecido le sucedió a Capello cuando Inglaterra no logró ni clasificarse para la pasada Eurocopa, no pudiendo vencer en casa a Croacia para lograrlo.
Su destino podría ser una Francia eliminada en la primera fase (si se clasifica para el Mundial...), intentando buscar un técnico mejor preparado que Domenech. O Portugal, porque Carlos Queiroz está a punto de dejar sin una plaza al combinado luso en el campeonato africano, y eso que es un hombre con una cantidad de logros inmensa...
El seleccionador italiano me recuerda a Luis Aragonés cuando afirmaba que entrenar a la roja sería la guinda a toda su carrera, tanto como "coach" como jugador. Al final, y antes de terminar su andadura con España, tenía de forma casi asegurada con el Fenerbahçe turco. Lippi cree que no podrá controlarse en los momentos más tensos con la prensa, cuando obtenga malos resultados y la presión acabe por superarlo.
Es curioso que se estén poniendo de moda los seleccionadores de avanzada experiencia y edad. Y es razonable que sea así. Están más que acostumbrados a las dificultades, a plantillas con diferentes características, a adaptar tales caracteres a su modo de entender el fútbol; pero especialmente, a obtener los mejores resultados en el menor tiempo posible. Algo excelente teniendo en cuenta que el tiempo que tienen con los jugadores es muy limitados, y sus competiciones de gran importancia y dificultad

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